Al igual que los clavos en la construcción con madera, las cintas adhesivas se han establecido en el mundo de la hermetización de la envolvente de los edificios como el medio de unión idóneo.
En cientos de metros de cada edificio tienen que cumplir su función durante muchas décadas de forma fiable. Desde luego no todas las cintas adhesivas reúnen estos requisitos. Cintas adhesivas dotadas con adhesivos con una graduación muy blanda sorprenden muchas veces por su gran capacidad de adhesión instantánea, sin embargo, a la larga dejan de funcionar por falta de cohesión en el propio material adhesivo y se despegan con el tiempo.
Estas cintas fracasan en caso de cargas a largo plazo, y las consecuencias en muchos casos son patologías del edificio. Es importante saber que la típica prueba con el dedo encima de la superficie adhesiva de una cinta, para comprobar la capacidad adhesiva da la misma, muchas veces engaña. No se puede concluir de una capacidad adhesiva instantánea la longevidad de una unión o de un sellado a largo plazo. Lo óptimo son aquellas cintas que ofrecen una fuerza instantánea suficiente para realizar con facilidad el sellado y mejoran su adhesión al soporte con el tiempo garantizando así la longevidad del plano de la hermeticidad. De este modo el aislamiento térmico de una casa puede ejercer y conservar su función durante mucho tiempo y proteger el edificio ante posibles patologías. Las cintas adhesivas de pro-clima tienen en este sentido un balance perfectamente graduado entre la capacidad adhesiva instantánea y el largo plazo. Ensayos de institutos independientes certifican su fuerza adhesiva duradera para 100 años.