¿Cuándo hacer la prueba Blower Door en obra?

En una construcción Passivhaus, la hermeticidad no es un detalle menor, sino un factor clave para garantizar la eficiencia energética. Sin embargo, muchas veces la prueba Blower Door se deja para el final, cuando cualquier fuga detectada supone un problema difícil y costoso de solucionar. Para evitar sorpresas de última hora, es fundamental saber cuándo realizarla.  

1. Primera prueba: antes de los acabados, cuando aún hay margen de mejora

El primer test de Blower Door debería realizarse cuando la envolvente del edificio está cerrada—es decir, con muros, cubiertas y carpinterías instaladas—pero antes de colocar revestimientos y acabados. En esta fase, si aparecen filtraciones, todavía es fácil aplicar soluciones sin grandes complicaciones. Para localizar fugas con más precisión, se pueden usar herramientas complementarias como AirTracer o generadores de humo, que permiten detectar por dónde se escapa el aire en encuentros de forjado, cajas de persianas o pasos de instalaciones.

 2. Segunda prueba: al final de la obra, con todo terminado

La prueba definitiva se realiza cuando el edificio está acabado, asegurando que cumple con el límite de n50 ≤ 0,6 renovaciones/hora exigido en Passivhaus. Si en la primera prueba se detectaron y corrigieron fugas, este test final debería confirmar que todo está en orden. En cambio, si se detectan problemas en esta última fase, las soluciones serán más limitadas y los costes de corrección pueden dispararse.

Conclusión: mejor prevenir que corregir

Programar las pruebas en el momento adecuado permite detectar filtraciones a tiempo y garantizar la eficiencia energética del edificio sin imprevistos de última hora. Un buen control de calidad en obra, con pruebas intermedias y herramientas de detección de fugas, marca la diferencia entre un resultado exitoso y una carrera contrarreloj antes de la certificación.