Certificar un edificio Passivhaus es mucho más que colgar una placa. Es demostrar que ese proyecto cumple, de verdad, con uno de los estándares constructivos más exigentes.
No basta con decir que un edificio «sigue criterios Passivhaus». Para afirmarlo, debe ser verificado de forma independiente por un certificador acreditado, siguiendo una metodología rigurosa y objetiva.
¿El resultado? Edificios con una temperatura interior estable durante todo el año, un consumo energético bajísimo y un ambiente interior sano, silencioso y confortable.
Además, la certificación aporta valor añadido, seguridad técnica y posibilidad de acceso a subvenciones o financiación verde.
Cualquier tipo de edificio se puede certificar: viviendas, oficinas, hoteles, hospitales, etc. Tanto si es obra nueva como si estás rehabilitando, hay una modalidad para ti. Y en función del rendimiento energético del edificio y la generación renovable in situ, se definen diferentes certificaciones y categorías:
Los edificios certificados Passivhaus y EnerPHit, en función de su demanda de energía primaria y del nivel de generación de energía renovable in situ, tendrán una de las siguientes categorías:
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