Los componentes certificados por el Passive House Institute (PHI) han sido evaluados de forma independiente y rigurosa. Sus prestaciones energéticas están contrastadas, son fiables y, lo mejor, se pueden demostrar.
Usarlos no es obligatorio para certificar un edificio, pero sí muy recomendable, ya que facilitan el diseño, reducen errores, acortan tiempos y aportan seguridad a todas las partes del proyecto.
En cambio, si se utilizan componentes no certificados, es necesario justificar sus prestaciones con documentación específica, ensayos y cálculos adicionales. Esto implica más tiempo, costes y posibles retrasos en el proceso de diseño y certificación del edificio.
Es posible obtener certificación de cualquier sistema constructivo o instalación que forme parte de los principios Passivhaus:
Todos estos componentes deben superar una serie de ensayos específicos definidos por el PHI, que evalúan sus prestaciones térmicas, de estanquidad del aire, durabilidad y eficiencia energética, entre otros.
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