En Reino Unido existen datos que prueban que entre un 20 y 25% de los hogares se ven afectados por la pobreza energética, cifra que aumenta año tras año.
Un estudio reciente realizado por la Asociación de Ciencias Ambientales indica que en 2010 en torno a un 10% de los hogares españoles se encontraban también en esta situación, tasa que se ha ido incrementando debido a la situación de crisis y desempleo que vive el país.
En los próximos años está previsto que el combustible sea cada vez más caro por lo que es urgente empezar a tomar medidas para evitar que la pobreza energética se convierta en un grave problema social.
En estos momentos es fundamental dar a conocer esta situación, sensibilizar a la población y a los gobiernos y desarrollar una política adecuada para combatirla.
La rehabilitación energética se considera como una de las mejores alternativas para minimizar el impacto de la pobreza energética, además de contribuir positivamente en otros aspectos como son la reducción de la dependencia energética y de las emisiones de gases de efecto invernadero y otros contaminantes con efectos negativos sobre la salud y los ecosistemas. (NOx, SOx, partículas en suspensión, etc.)