Descripción del proyecto
En el año 2000, surgió la ilusión de vivir en una casa entre medianeras, en un núcleo urbano, para facilitar el transporte a pie o en bici, y disfrutar de un patio al sur con un pequeño huerto. Tras 24 años y dos hijas, esta visión se hizo realidad, integrando espacios para la vida familiar y la actividad profesional como arquitectos. La casa, con un diseño que maximiza la permeabilidad y la flexibilidad en su entrada, se organiza alrededor de espacios iluminados naturalmente por lucernarios y cuenta con áreas funcionales como una escalera-biblioteca y habitaciones cómodas.
Este proyecto, concebido como una declaración de principios, busca ahorro energético, salud y aprovechamiento de recursos climáticos existentes. Para calefacción solo utiliza una resistencia eléctrica vinculada a la ventilación mecánica, mientras que la ventilación natural nocturna mantiene el confort en verano. Se eligieron materiales naturales, como cal, fibra de madera y cerámica de la Bisbal, en línea con su compromiso ecológico. La fachada se inspira en el patrimonio modernista de La Garriga, integrando la casa con la historia y el entorno del pueblo.